Mons. Alberto A Figueroa Morales

Obispo de Arecibo

Cada vez que un obispo es ordenado / instalado, la Iglesia le pide que escoja un lema y diseñe un escudo episcopal, llamado también heráldica eclesiástica. El lema busca reflejar las creencias y convicciones del obispo, mientras que el escudo episcopal es un símbolo especial que identifica al obispo. Es una larga tradición dentro de nuestra Iglesia.

Lema – es un dicho de San Juan de la Cruz
“Adonde no hay amor, pon amor y sacarás amor”

 

E X P L I C A C I Ó N  D E L  E S C U D O


En su conjunto el escudo quiere reflejar valores con los que me identifico y comprometo. Los elementos heráldicos son sencillos y conocidos.
La forma general del blasón insinúa el escudo tradicional de la Orden Carmelita de la que soy terciario. – La Estrella representa a María, Stella Maris. También representa la estrella del manto que tiene la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de la Diócesis de Arecibo.
La Flor de Lis es la versión heráldica del lirio y representa a San José, cuya devoción se robusteció en mis años como seminarista de Arecibo en Navarra, España.
El Monograma del nombre de Jesús, enseña de la Compañía de Jesús, quiere ser un homenaje de gratitud al Papa Francisco que me eligió para el episcopado. Pero también es una alusión a la espiritualidad franciscana, pues San Bernardino de Siena lo utilizó, siglos antes de san Ignacio, para predicar la devoción al Santo Nombre de Jesús, llevándolo a todas partes como estandarte.
El Monograma consiste, en su versión simplificada, en las primeras tres letras griegas del nombre de Jesús (IHS) colocadas dentro de un sol, ya que “el nombre de Jesús es el esplendor de los predicadores” como decía san Bernardino.
Los colores blanco y azul aluden también a María, pues el privilegio de su Inmaculada Concepción es representado por el color blanco en la tradición carmelitana y por el azul en la franciscana.
Lema o divisa escrita debajo del blasón o escudo es un dicho de San Juan de la Cruz: “Adonde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.
Una última observación: Monograma, Lirio, y Estrella, representando a Jesús, José y María, evocan el misterio de la Natividad del Señor, profundamente enraizado en un pueblo que celebra la Navidad más prolongada del mundo. Un recordatorio de cuánto debe Puerto Rico a la fe católica en la formación de su identidad cultural y religiosa, y también de la llamada del Papa Francisco a redescubrir la ternura de Dios en el misterio de la Encarnación